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Tres meses por destrozar el coche que atropelló a su gato



El condenado perdió a su gato en un accidente de circulación ...y también los nervios. Pidió explicaciones al conductor que atropelló a su micifú, supuestamente de forma accidental, pero éste ni siquiera se dignó a abrirle la puerta de su casa. Entonces fue cuando la aporreó y, como siguió sin abrirle ni dirigile la palabra, se enfureció todavía más y le destrozó el coche, que tenía aparcado frente al domicilio. Dos años después, una sentencia penaliza su comportamiento.

Los hechos ocurrieron en Villamediana, una localidad logroñesa, pasadas las 14.30 horas del 6 de abril de 2008, y F.H.I. son las iniciales del agresor, condenado a una pena de seis meses de multa, equivalente a tres meses de privación de libertad en caso de impago. Así, F.H.I. deberá indemnizar a F.R.J con los 3.103 euros que costó reparar el coche e ingresar 1.080 euros en el juzgado por la responsabilidad penal.

En la misma sentencia, el juzgado de lo Penal número uno de Logroño absuelve a F.H.I. de los delitos de amenazas y allanamiento de morada, de los que también había sido acusado.

Según relata la sentencia, F.H.I. observó que otro vecino de la localidad, F. R. J., circulaba por la calle Bodegas a bordo de su coche. Preso de un ataque de nervios, el dueño del gato siguió al conductor hasta su casa, en el cerro de San Cristóbal, "para pedirle explicaciones", declaró en imputado.

El propietario de la vivienda pudo ver por la ventan cómo el dueño del gato «cogió unas piedras de la calle y las lanzó contra el vehículo del hombre que había atropellado a su gato, con la intención de causarle daños materiales», según la sentencia.

El enfurecido vecino rompió las lunas del vehículo, abollándolo por todas partes, causando daños que se han tasado en 3.103, 56 euros. Además, el acusado de lanzar piedras ib acompañado por otra persona no identificada que le dijo al dueño de la casa que le iba a "romper la cara y las piernas". 

En el procedimiento judicial, el propietario del coche apedreado reclamaba la indemnización de los daños materiales sufridos, pero no reclamó penal ni civilmente por los insultos ni por las amenazas recibidas.

El juez ha considerado que F.H.I es autor de un delito de daños que recoge el artículo 263 del Código Penal al lanzar piedras de entre 15 y 20 centímetros de diametro sobre las lunas y la chapa del vehículo presa de «una indignación repentina y del ánimo de venganza derivados de un incidente de circulación que había acabado con la vida de un gato doméstico propiedad del acusado».

En GatosBlog nos gustaría saber cómo fue ese atropello. ¿Tanta indignación obedecería a una conducción temeraria? No decimos que sea el caso, lo desconocemos, pero hay gentuza que acelera cuando ve un gato...

Fuente: www.elcorreo.com
Fotografía: lostajy