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Gatos viejos: ¿Se puede querer + a un gato que a un hijo?



El día 15 de diciembre se estrenó en Chile la película Gatos Viejos, protagonizada por los famosos actores Bélgica Castro, Alejandro Sieveking. Ellos encarnan a Isadora y Enrique, una anciana pareja que vive en un centrico piso de Santiago, frente al cerro Santa Lucía, escenario donde se vivirán momentos familiares de importante carga emocional.

Ella ha comenzado a tener los primeros síntomas del Alzheimer, y su hija Rosario va a visitarla junto a su novia Hugo, lo cual provocará unas situaciones duras, sin dejar de haber otras en cierto modo divertidas.

En esta cinta los gatos representan ese puente de unión entre los recuerdos felices y el presente y futuro cálidos, en un entorno en el que la vida de dos ancianos está tocando a su fin.

Por un lado, está la hija de la pareja, una mujer un tanto perdida en la vida, drogadicta y

Una familia real
En la vida real, la pareja de ancianos y uno de los gatos son una familia. Precisamente, fue visitándolos en su casa, donde también se rueda la película, donde surgió la idea de inventar una bonita y conmovedora historia y rodarla.

Así lo cuentan sus productores, Pedro Periano y Sebastián Silva,
Básicamente la hicimos porque queríamos trabajar otra vez con Bélgica Castro. Ella había tenido un pequeño papel en La vida me mata y, además, conocíamos el departamento donde vivían ella y Alejandro Sieveking. Nos hablaban de sus gatos, del ascensor defectuoso del departamento y, bueno, con Sebastián (Silva) rápidamente nos dimos cuenta de que se podía hacer una gran película.

Pensado y hecho. Tales fueron los orígenes de esta historia. Gatos viejos es un drama entre cuatro paredes con personajes que nunca acaban de entenderse. La protagonista es Isadora, de 80 y tantos años, que convive con Enrique, más joven que ella y que no es ni su marido ni el padre de su hija Rosario (Claudia Celedón).

El par de ancianos convive con una pareja de gatos, que son sus únicos y auténticos compañeros de vida. Al tiempo, también ellos son, a su manera, dos gatos añosos.

Su rutinaria existencia estalla en mil pedazos cuando entra en escena Rosario, una cocainómana perdidamente histérica que les hace una visita para sacarles los cuartos y echar en cara a su madre la mala infancia que le hizo pasar.

Rosario le hace saber el rechazo que, como hija, siempre sintió de su parte, y acude al departamento acompañada de Hugo (Catalina Saavedra), su pareja lesbiana.

Periano explica cuáles fueron sus intenciones
Nos propusimos evitar presentar la clásica imagen del viejito bueno: el tío inventor, el abuelo sabio, el pobre caballero que babea y está tirado en un rincón. Toda esa basura falsa y caricaturesca que está en el imaginario de todo el mundo: ese es el punto de vista de los otros. Aquí quisimos mostrarlo todo desde la óptica de ellos. Y eso implica exhibirlos en toda su miseria. 
La octogenaria Isadora se ve como una pobre mujer que apenas mueve las piernas, pero en el fondo esconde un pasado muy oscuro. Seguramente fue una muy mala madre y por eso ahora su hija acumula resentimiento contra ella. Todos los viejos, por muy inocentes que parezcan, tienen un pasado.

Película recomendada
Gatos viejos finalizó su rodaje en 2010, pero por distintas causas no se ha estrenado hasta ahora. Ello no le ha impedido, sin embargo, cosechar sus primeros éxitos antes de mostrarse en las salas, pues fue elegida por The Wall Street Journal como una de las diez películas obligadas de ver en el Festival de Cine de Nueva York, junto con, por ejemplo, Red social, de David Fincher, y Más allá de la vida, de Clint Eastwood.